Cuentas bancarias
Te abrimos las cuentas en destino y actualizamos tu residencia en los bancos de origen.
Fiscalidad internacional
Vengas de donde vengas y vayas a donde vayas, nos encargamos de todo: la salida de tu país, la llegada al nuevo, tus cuentas bancarias y la reorganización de tus sociedades. Y después, seguimos siendo tu gestoría en tu nuevo país.
Coordinamos la salida y la llegada para que ningún país te reclame lo que no le corresponde. Y no acabamos ahí: después del cambio seguimos siendo tu gestoría en tu nuevo país.
Estudiamos tu caso en los dos países y decidimos cuándo y cómo mudarte.
Cerramos tu residencia en origen para que no te sigan reclamando impuestos.
Te damos de alta en tu nuevo país, te abrimos las cuentas y activamos tus ventajas fiscales.
El año que más se revisa: seguimos a tu lado hasta consolidar el cambio.
No solo te hacemos el cambio: seguimos siendo tus gestores en tu nuevo país.
Cambiar de país no es solo cambiar de Hacienda. También se mueven tus cuentas, tus empresas y tu patrimonio. Nos ocupamos de todo.
Te abrimos las cuentas en destino y actualizamos tu residencia en los bancos de origen.
Si diriges tu empresa desde otro país, puede pasar a tributar allí. Adaptamos la estructura.
Inmuebles e inversiones que dejas atrás, sin pagar dos veces por ellos.
Certificados y pruebas para acreditar el cambio si te lo piden.
Herederos en países distintos, sin pagar el impuesto dos veces.
Cada país tiene sus propias normas, pero casi todos miran lo mismo. Estas son las claves que revisamos en tu caso.
En muchos países, pasar más de 183 días al año te hace residente.
Tener casa disponible pesa, aunque apenas la uses.
Dónde están tu negocio, tus ingresos y tu patrimonio.
Si tu pareja o tus hijos se quedan, se presume que tú también.
Pasa sobre todo el año del cambio. Si hay convenio, se decide por este orden:
Sin convenio, puedes acabar pagando dos veces.
Dos países pueden reclamar los mismos ingresos ese año.
Algunos países gravan tus plusvalías al irte, como si vendieras.
Ciudadanos y titulares de green card declaran en EE. UU. vivan donde vivan.
Irte a un paraíso fiscal puede mantenerte como residente varios años.
Cada perfil tiene sus riesgos y sus oportunidades. Empezamos por entender el tuyo.
Una residencia fiscal clara, trabajes desde donde trabajes.
Tu empresa, reorganizada para que el cambio no te cueste de más.
Contrato, nómina y regímenes especiales para quien llega.
Dónde tributa cada renta, sin doble imposición.
Pensión, ahorros y vivienda: dónde tributa cada cosa.
Juntos o por etapas, planificamos la residencia de cada uno.
Con el estudio sabes qué te conviene antes de mover nada. Con el acompañamiento integral, nos ocupamos de todo el cambio.
Sabes qué te conviene antes de mover nada.
Nos ocupamos de todo el cambio, de un país a otro.
Y después del cambio, seguimos como tu gestoría en tu nuevo país. ¿Prefieres hablarlo antes? Pide una asesoría gratuita.
Depende de cada país: unos cuentan días y otros miran tu vivienda, tu familia o de dónde vienen tus ingresos. No basta con irte: tienes que dejar de cumplir sus criterios y, en muchos casos, comunicarlo. Es lo primero que analizamos en el estudio.
Sí, y es habitual el año del cambio. Si hay convenio de doble imposición entre los dos países, el convenio decide cuál prevalece. Si no lo hay, el riesgo de pagar dos veces es real. Por eso se planifica antes de mudarse.
No necesariamente. Muchas veces basta con pasarlas a cuenta de no residente y actualizar tu residencia en el banco. Te decimos cuáles conviene mantener y cuáles no.
Si la diriges desde el nuevo país, puede pasar a considerarse residente allí o acabar tributando en los dos. Revisamos la estructura y te proponemos la mejor opción: mantenerla, trasladarla o reorganizarla.
Puedes conservarlos. Normalmente seguirán tributando en el país donde están, como no residente, y el convenio evita que pagues dos veces por las mismas rentas. Lo dejamos todo previsto antes del cambio.
Lo ideal es entre 6 y 12 meses antes de la mudanza: da margen para elegir la fecha, reorganizar sociedades y abrir cuentas sin prisas. Si ya te has mudado, también te ayudamos a ordenar la situación.
Cuéntanos de dónde sales y a dónde vas. Te decimos qué necesitas, en qué orden y cuánto cuesta.
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